Evolución de la Fiesta Mayor 1: De las ermitas a las ventas

1980 Ermita de Los Verdiales

“Choques de la ermita”, “Concurso de choques”, “Día de los Tontos”, “Día Grande”, “Concurso del 28”, “Fiesta Mayor”, e incluso “San Cayetano”,…, muchos son los apelativos por los que se ha nombrado al día más señalado para la fiesta y los fiesteros, el 28 de diciembre.

No sólo el nombre de la Fiesta Mayor ha evolucionado a lo largo de los siglos. Como tradición viva, y por lo que conocemos a través de las fuentes orales y escritas, desde los choques realizados en las ermitas hasta la Fiesta Mayor en el recinto ferial del Puerto de la Torre, el concurso del 28 ha pasado por muchas vicisitudes. Unas provocadas por la masiva afluencia de público, otras por las instituciones organizadoras y la mayoría por los propios alcaldes y fiesteros.

El documento más antiguo que hayamos localizado sobre la ermita, data de 1862 y se lo debemos a Eusebio Rioja, quien lo descubrió y lo sacó a la luz. Este documento es una solicitud que el Mayordomo de la Ermita de Los Verdiales (Francisco Fernández Fernández) dirige al Gobernador de la Provincia de Málaga pidiendo permiso para que una comparsa musical procedente de los partidos de “Roda la Bota” (Roalabota) y de Los Verdiales llamada “de Inocentes” pudieran recorrer las calles de la ciudad de Málaga “recojiendo las limosnas que los vecinos gratuitamente dan”. Además argumenta que esto lo vienen haciendo “desde tiempo inmemorial”, por lo que podemos afirmar que en el siglo XVIII, al menos, ya se recogían estas limosnas para el mantenimiento de la ermita y por lo tanto, y reforzado aún más por el nombre que eran conocidos, “de Inocentes”, también habría encuentros el día 28 para entregarlas a los mayordomos.

A través de las entrevistas que estamos realizando Antonio Romero y un servidor, pudimos conversar en 2014 con José Santiago Fernández, violinista nacido en el año 1911 en Jaboneros, el cual nos explicó cómo se realizaban los choques en la ermita de los Verdiales, a la que pudo asistir en dos ocasiones (presumiblemente en los años 1928 y 1929, años en los que se intentó recuperar la tradición perdida en 1922). Nos cuenta que las pandas formaban dos filas, cuatro fiesteros a un lado y otros cuatro enfrente, entre los que bailaban las dos banderas. Se realizaba un choque de abanderaos en el que se practicaba la “Degollación” y en el que, en ocasiones, los pandereros intentaban liar al oponente saliendo de su formación e introduciéndose en la de la panda contraria. Todo esto ocurría mientras los alcaldes permanecían con las varillas cruzadas.

No sabemos si estos choques eran los que valoraban realmente para dar por ganadora a alguna de las pandas, o simplemente eran rifas que propiciaban los presentes.

Abanderao y panderero eran los protagonistas de estos choques en los que ganaba la que había “escarriao” a la panda contraria o aquella que había conseguido rajar o tirar la bandera del oponente.

Bandera con pincho

Bandera con pincho, preparada para la degollación. Imagen cedida por Celia Ortega Robles

Para realizar la “Degollación”, los abanderaos llevaban en la punta del palo un clavillo revuelto con el que intentaban rajar la bandera de la panda rival. La bandera española, con la imagen de su patrona siempre presente, era el estandarte de la panda, representaba al partido rural y el verse con una bandera rajada o tirada en el suelo, les suponía la rendición y conquista de su panda, haciendo un símil con las guerras de la Edad Media, en las que, conquistada la bandera, conquistado el castillo.

Tras los tiempos de guerra, en que las pandas estaban perdidas y no salían de fiesta, nos cuenta José Santiago, que Povea fue el director que levantó las pandas que estaban dispersas y organizó los choques en las ventas. Por esta época ya no se practicaba la “Degollación”, aunque algunos abanderaos continuaban con el clavillo en la punta para estar preparaos por si el choque no se presentaba de forma amistosa y cordial.

Según nos cuenta Povea, el 28 de diciembre en la época de la ermita de los Verdiales, era el único día del año en que los fiesteros toman el sobrenombre de “tontos” y el único en que la panda utilizaba los sombreros de lazos, incluidos violinista y panderero, excluidos actualmente por razones de comodidad, siempre a excepción del alcalde quien para distinguir su jerarquía utilizaba el sombrero usual, gorra, mascota o el clásico andaluz.

Nos explica igualmente Povea el origen del sobrenombre de “tonto” que tan a gala llevamos los fiesteros. En 1920 algunas pandas deciden no entregar las limosnas recaudadas al mayordomo correspondiente para que este las entregara para el mantenimiento de la ermita. A los fiesteros de estas pandas los apodaron los “tragaeras” y, según nos cuenta Juan Calderón Salas en su libro, éstos llamaban “tontos” a los que seguían con la tradición. En 1922, el resto de pandas acuerdan no seguir reuniéndose en la ermita y excepto en los años 1928 y 1929 que hubo un intento de recuperación de la tradición, las pandas se convirtieron todas en “tragaeras”, aunque actualmente se nos conozcan por “los tontos” el día de los Santos Inocentes. Así es que en ningún caso, ni en ningún momento de la historia, nadie quiso insultar la inocencia de los niños ejecutados el 28 de diciembre.

Desde los años 40 y hasta 1960, las pandas del estilo Montes realizaban sus choques y encuentros durante las Pascuas en las ventas de los Montes de Málaga: Venta Galwey, Venta Larga, Venta La Nada, Venta El Sol, Venta Nueva, Venta Alegre, y muchas más.

Las pandas del estilo Almogía resurgieron tras las guerras también en los años 40 del pasado siglo y siguieron organizando sus choques en las ermitas de Las Tres Cruces hasta 1971 y en la ermita de Jeva hasta principio de los años 60. Aquí también se realizaron estas luchas de bailes de banderas, incluso, en alguna ocasión con los pinchos mencionados anteriormente.

En 1960, por lo tanto, había al menos tres concursos de choques celebrados el 28 de diciembre, dos en las ermitas y otro en las ventas.

En el siguiente artículo seguiremos con la época de los choques patrocinados por el Ayuntamiento de Málaga.

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